Guía · precios

cómo poner precio a lo que vendés

No hay un precio correcto, y quien te diga que sí te está vendiendo algo. Lo que sí hay son siete formas de calcularlo, y elegir la equivocada es la razón número uno por la que un negocio trabaja todo el mes y no le queda nada.

La pregunta «¿cuánto cobro?» casi nunca es la pregunta. La verdadera es «¿qué estoy vendiendo en realidad?», porque de eso depende con qué cuenta se calcula. Una peluquería que se pone precio como si vendiera productos termina cobrando la mitad de lo que necesita. Un software que se pone precio por hora deja de crecer el día que el fundador se queda sin horas.

Abajo están los siete modelos, con la cuenta de cada uno y con la trampa que trae. La trampa importa más que la fórmula: todas las fórmulas funcionan, y todas fallan por el mismo lado siempre.

Antes de cualquier modelo, dos números. No se puede poner precio sin saber cuánto te cuesta operar al mes (arriendo, nómina, plataformas — lo que pagás así no vendas nada) y cuánto te cuesta entregar una unidad (materia prima, comisión, transporte). Si no los tenés, cualquier precio que salga de acá es una opinión.

1 · Costo más margen

Vendés algo que se produce o se compra por unidad.

CuándoCada venta tiene un costo claro y separable: materia prima, empaque, mercancía. Tienda, restaurante, fabricación, moda.
La cuentaPrecio = costo por unidad ÷ (1 − margen)
Ojo: si tu costo variable es casi cero —servicios, digital— este modelo te va a dar un precio ridículamente bajo. No es el tuyo.

El error que más se ve acá es restar el margen en vez de dividir. Si tu costo es $60.000 y querés 40% de margen, el precio no es $84.000 sino $100.000. Con $84.000 tu margen real es 28,5%, y esa diferencia es la que se come el año.

costo $60.000 ÷ (1 − 0,40) = $100.000 ← margen real 40%
costo $60.000 × 1,40 = $84.000 ← margen real 28,5%

2 · Por hora de trabajo

Lo que vendés es tu tiempo, o el de tu equipo.

CuándoPeluquería, estética, consultorio, taller, asesoría. La silla ocupada es la unidad real.
La cuentaPrecio hora = (costos fijos + tu sueldo) ÷ horas que de verdad se facturan
Ojo: la trampa es cobrar por hora como si todas las horas del mes se facturaran. Nunca pasa: hay huecos, cancelaciones y trabajo que no se cobra.

Casi nadie pasa del 70% de ocupación. Si calculás con 100%, tu precio sale un tercio más bajo de lo que necesitás y no vas a entender por qué trabajás todo el día sin que sobre nada. Y tu sueldo va adentro de esa cuenta: no es la utilidad del negocio, es un costo. Si no te lo ponés, lo estás regalando.

3 · Paquete o bono de sesiones

El cliente vuelve varias veces, y querés que vuelva.

CuándoTratamientos, terapias, entrenamiento, mantenimiento. Cambia plata futura por plata hoy.
La cuentaPaquete = precio suelto × sesiones × (1 − descuento)
Ojo: el descuento del paquete sale de TU margen. Si ya estás justo, un bono al 20% te deja trabajando gratis.

Entre 10 y 20% de descuento alcanza. Más que eso y estás comprando la venta. Lo que ganás con el paquete no es margen: es caja por adelantado y que el cliente no se vaya a la competencia mientras le dura el bono.

4 · Suscripción o membresía

Cobrás todos los meses por algo que sigue estando ahí.

CuándoSoftware, gimnasio, mantenimiento, contenido, acompañamiento.
La cuentaCuota = lo que querés facturar al mes ÷ miembros que podés sostener
Ojo: acá el precio importa menos que cuánta gente se va cada mes. Con 10% de fuga mensual, el cliente promedio dura 10 meses y no hay precio que arregle eso.

El número que manda en una suscripción no es la cuota: es la fuga. Un cliente que paga $80.000 y se queda 10 meses vale $800.000; el mismo cliente quedándose 30 meses vale $2.400.000. Ese segundo número es el que decide cuánto podés gastar para conseguir uno nuevo — y por eso bajar la fuga rinde más que subir el precio.

5 · Comisión sobre la operación

No vendés algo tuyo: hacés que pase un negocio de otro.

CuándoInmobiliaria, corretaje, agencia, intermediación, marketplace, booking.
La cuentaIngreso = valor de la operación × tu porcentaje × cierres al mes
Ojo: tu ingreso depende del valor de la transacción y del ciclo. Dos cierres grandes al año no pagan doce meses de arriendo de oficina.

Y una precisión que decide peleas: «5% de comisión» no quiere decir nada si no se dice sobre qué base. ¿Sobre el bruto o sobre el neto? ¿Antes o después de descontar gastos? Sin eso por escrito, el porcentaje se discute justo cuando ya entró la plata.

6 · Por proyecto, con alcance cerrado

Cada trabajo es distinto y se cotiza aparte.

CuándoDiseño, desarrollo, consultoría, obra, producción audiovisual.
La cuentaPrecio = horas estimadas × valor hora × (1 + colchón por lo que se alarga)
Ojo: lo que hunde a estos negocios no es el precio: es el alcance que se estira. Sin «hasta acá llega» por escrito, el proyecto de tres semanas dura tres meses al mismo precio.

El colchón nunca es cero. 20% es prudente; en obra, más. Y ese 20% no es utilidad: son las horas que ya sabés que vas a poner de más. El día que el proyecto se estira más que el colchón, lo estás pagando vos.

7 · Por volumen, con escala

Vendés a otro negocio que compra en cantidad.

CuándoMayorista, fabricante, proveedor de canal moderno.
La cuentaPrecio de lista con tu margen, y una escala de descuentos por cantidad
Ojo: el descuento por volumen solo tiene sentido si comprar más te cuesta menos. Si tu costo por unidad es igual, estás regalando margen a cambio de nada.

La escalera de tres

Casi cualquier negocio vende más caro cuando hay tres opciones y no una: la del medio se vuelve la razonable, y la de arriba hace que la del medio parezca barata. No es un truco — sin nada con qué comparar, lo único que le queda al cliente para comparar es la competencia.

La regla práctica: la opción básica alrededor del 75% de tu precio, la del medio en tu precio, y la completa cerca del 160%. La de arriba no está para venderse mucho; está para que la del medio tenga contra qué medirse.

Y después del precio, el punto de equilibrio

Un precio no se evalúa solo: se evalúa contra cuántas ventas necesitás al mes para dejar de perder. Esa es la cuenta que convierte un número en una decisión.

punto de equilibrio = costos fijos del mes ÷ (precio − costo por unidad)

Si te da 400 ventas al mes y tu local recibe 200 personas, el problema no es el precio: es el modelo. Y eso es mejor saberlo antes de arrancar que en el mes ocho.

Hacé la cuenta con tus números

cvm+ founder te pregunta a qué se dedica tu negocio —entre 121 oficios— y te trae las líneas de costo típicas ya puestas, el modelo de precios que suele funcionar en tu industria, tu precio con margen y tu punto de equilibrio calculado.

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Esto es orientación general para poner precio, no asesoría financiera ni contable. Los números de tu negocio son tuyos y las decisiones también.